Antonio Giraldo
Antonio Giraldo

@giraldeo

27 Tweets 9 reads Jul 27, 2024
El mundo entero mira hacia #PARIS2024 Pero no es la primera vez que la ciudad da un paso valiente y criticado a partes iguales.
¿Sabías que la París actual es el resultado de una decisión del siglo XIX? En menos de 20 años cambiaron una ciudad por otra. ¿Increíble, no? ¡Hilo!🧵
Probablemente París es considera la ciudad más "bella" del mundo. ¿Pero qué es la belleza a nivel urbano? Pues seguramente sea esa homogeneidad arquitectónica, esas amplias avenidas, monumentos, perspectivas, detalles, cuidado... idílico. Ni adrede, diréis.
Claro, porque lo fue.
París tiene más de 2000 años de historia, y cuesta hoy creerlo pero la mayor parte de su tiempo ha sido una ciudad totalmente diferente. Vamos a poner una fecha: 1852. Para este año (hace 2 días, como quien dice) París era el resultado de una ciudad medieval. Caótica e insalubre.
La ciudad era una entramado de calles irregulares, estrechas, sin alcantarillado, apenas luz y ocupadas por clases populares, con muy pocos recursos. Vamos, lo que podrías esperar de cualquier ciudad entonces, 1800 años de desarrollo no planificado, enfermedades, guerras...
Las viviendas eran precarias y las edificaciones, que venían del pleno medievo, estaban muy mal estado. No era ni en sus sueños la gran capital que hoy es. No existían sus grandes monumentos, la Torre Eiffel, La Ópera Garnier... El plano urbano era algo más parecido a Toledo:
Estamos en tiempos del Segundo Imperio, con Napoleón III, y esto era algo totalmente inaceptable. Este señor tenía en su mente un París que deslumbrara al mundo, la gran capital de un gran imperio. (Muy francés esto, la verdad). Así que trazó un plan.
Y aquí entra el nombre de uno de los urbanistas más conocidos y reconocidos en el mundo: Georges-Eugène Haussmann, o Barón Haussmann. Napoleón III le encargó sustituir el parís medieval por una ciudad totalmente renovada con aspiraciones imperialistas y monumentales.
Lo primero que se hizo fueron cambios en las leyes que ponían fin a la propiedad privada ilimitada. Abrían así el camino a lo que hoy es el urbanismo moderno: posibilitaba la expropiación y se tomaba el poder sobre la ciudad. Nacía un concepto que ahora veremos: la plusvalía.
Y lo segundo... lo que llamamos las transformaciones de París durante el Segundo Imperio. El Barón Haussmann propuso demoler más del 60% de la vieja ciudad medieval para, en su lugar, levantar una nueva ciudad con amplias avenidas y nuevos edificios para la burguesía. Casi nada.
Claro, diréis.. ¿pero esto cómo? ¡Costaría una barbaridad que las arcas publicas no podrían pagar! Efectivamente, y aquí entra eso del urbanismo moderno y el concepto de la plusvalía. El objetivo era hacer todo esto gratis. ¿Cómo? Sigue leyendo.
Paso 1: El emperador adelanta los millones de francos que necesitan para expropiar gran parte de los edificios de la ciudad, decenas de miles. Recordad: eran gente pobre, con poca cultura, las casas estaban en mal estado. Les dieron cuatro duros y los expulsaron a las afueras.
Paso 2: El parís medieval es demolido en gran parte, y quedan grandes espacios libres. Los solares se reorganizan en torno a nuevas calles, avenidas, plazas y jardines diseñados desde criterios higienistas. Alcantarillado, soleamiento, salubridad, calidad arquitectónica, etc.
Paso 3: Se levantan nuevos edificios en torno a esas nuevas súper calles. Bloques mucho más altos, con viviendas amplias y con calidades muy superiores. Se densifica la ciudad con muchas más viviendas de las que había previamente. Viviendas para las clases altas. Por supuesto.
Paso 4: La burguesía creciente en Francia se traslada al nuevo París mientras las clases populares salen de él. Esta nueva gente paga muchísimo dinero por estas nuevas y modernas viviendas. Únicas en el mundo. Estos edificios son los que hoy conocemos.
Paso 5: El emperador recupera la inversión. Los nuevos parisinos han pagado mucho más por sus viviendas (suficiente para pagar toda la operación) por el incremento en el valor del suelo a consecuencia de las nuevas circunstancias. A ese incremento se le llama plusvalía.
La genialidad de toda esta operación siempre estuvo en que Haussmann no sólo concibió un nuevo trazado urbano, sino que diseñó un nuevo concepto de arquitectura que se exportaría al mundo: la jerarquía arquitectónica en un edificio burgués. Ricos plantas bajas, populares áticos.
El París actual no es más que una repetición constante de este modelo. Son exactamente los mismos edificios, con las mismas fachadas, con las mismas funcionalidades, por toda la ciudad. Algo como la producción en serie arquitectónica. Toda una proeza parisina. Y bello. Es bello.
En este momento se diseñaron también los accesos ferroviarios a la ciudad y parte de sus increíbles estaciones. Además, se reorganizó administrativamente la ciudad a los actuales 20 arrondissements municipaux (distritos). Un cambio que duró 18 años. Un París por otro.
Una cosa. El urbanismo teórico es una cosa y el práctico otra. La realidad es que, pese a que el papel lo aguanta todo, no le salió gratis al emperador. Es más, el Baron Haussmann acabó despedido por dejar un sobre-coste de cientos de millones de francos. Todo fue muy, muy caro.
Pero de algo no hay duda y es que este conjunto de decisiones cambiaron el rumbo de las ciudades del mundo. Casi todas ellas se lanzaron a proyectos de renovación urbana similares. Decidme una y os digo qué calle, barrio o ciudad entera es hassmaniania. La Gran Vía de Madrid.
Y todo esto concluyó con la exposición universal de 1889. Una reciente ciudad burguesa en una capital totalmente renovada foco en el mundo por muchos motivos. Pues normal que estuvieran arribísima los (nuevos) parisinos y adquirieran esa... "fama".
Aunque los criterios que guiaron esta transición siempre fueron higienistas, siempre se dijo que había otro motivo: Napoleón III temía insurrecciones o revueltas, y una capital con amplias avenidas donde pudieran pasar batallones y fuera difícil hacer barricadas era más segura.
Mirad, opinar sobre esto en 2024 es complicado. Hay varias realidades que conviven incómodamente. El valioso París medieval se perdió. Las clases populares fueron borradas y expulsadas, y sus raíces destruidas. Fue una operación especulativa donde unos ganaron y otros perdieron.
Pero, también, fue el nacimiento de un pensamiento que ponía el centro en la vivienda y en la calidad habitacional y urbana. Y se dotó a una ciudad precaria de amplias infraestructuras y espacios verdes y libres. Decisiones cuestionables, pero ¿necesarias?. Duro y difícil.
Hubo finalidades urbanas, pero también políticas. Y es que urbanismo y política van de la mano. Si parís hoy es la ciudad más bonita del mundo es por estas decisiones. A un ato precio. No vamos a juzgarlo, sino a aprender de todo ello. Esto fue lo que pasó
Por eso, ayer, viendo la ceremonia de apertura de los #JJOOParis2024 volví a ver este momentum. Porque parece que no hay nada más francés que arrasar, hacer algo que nadie ha hecho antes, y que levante tantas pasiones como críticas. Cuestionable, arriesgado, pero brillante.
Así que aquí me despido, deseando que sean unos Juegos Olímpicos de verano 2024 estupendos, para todos y para todas. Sólo en París se podrían haber hecho así, no me cabe duda. Arriesgar es ganar, siempre. ¡A competir y a disfrutar! #Paris2024

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