Antigua Roma al Día
Antigua Roma al Día

@antigua_roma

19 Tweets Mar 09, 2024
¡Feliz día a todas las mujeres!
Para conmemorar el #DiaInternacionalDeLaMujer vamos con un #hiloromano en el que os quiero mostrar la situación de la mujer en la antigua Roma, más allá de los #BulosHistóricos y sus deformaciones.
#8M2024 #8Marzo2024 🧵
Como podemos esperar, en la sociedad romana tradicional la mujer normalmente estaba sometida a su padre o a su marido y carecía de derechos políticos. No solía recibir educación superior y estaba destinada a ocupar su lugar en el hogar, al cuidado de los hijos.
La discriminación llegaba hasta el punto de que no solía tener más que un nombre. No necesitaba "apellidos" puesto que al no salir de su círculo familiar no tenía el problema de que se la confundiera con otra persona, como sí ocurría en el caso de los hombres y sus tria nomina.
Para los romanos, sin embargo, la mujer tenía un papel fundamental, por lo que las matronas romanas eran muy respetadas e incluso veneradas con fiestas en su honor como las matronalia.
Las matronalia, celebradas el 1 de marzo, estaban dedicadas a Juno Lucina -la que da luz-, diosa de los partos, la maternidad y las mujeres en general. De ahí extrapolamos qué dotaba a las mujeres romanas de importancia: eran las encargadas de traer nuevos romanos al mundo.
El matrimonio era fundamental en tiempos arcaicos, aunque con el paso de los siglos, la norma se fue relajando hasta convertirse en algo poco importante durante el Imperio. Entonces solo una de cada tres parejas llegaba a casarse. La mayoría eran parejas de hecho.
La edad mínima legal de las niñas para casarse era de doce años, cuando solían tener su primera regla y ya eran viripotens -capaces de "recibir" a un hombre-, y de catorce para los niños. Aun así, la mayoría de las mujeres se casaban entre los quince y los dieciocho años.
Legalmente una mujer podía divorciarse con tan solo comunicarlo al marido a través de un documento de repudium. Pero, de no existir acuerdo, los hijos de la pareja siempre quedaban con el padre, lo que hacía que muchas mujeres decidieran no divorciarse para no perder a sus hijos.
A pesar de todo, la mujer desde época imperial llegó a tener un alto grado de libertad y gran consideración dentro de la familia gracias a ciertos avances en la sociedad propiciados por algunas mujeres fundamentales como la emperatriz Livia.
Livia formó con su marido, el emperador Augusto, una de las parejas de poder más importantes de la historia. Se casaron no solo por conveniencia, sino por verdadero amor -algo poco común en la época- y llegaron a gobernar juntos el mundo romano.
Aun así, esto era algo demasiado avanzado para su época y muchos hombres de poder no podían soportar la idea de que una mujer llegara a compartir tal cantidad del poder de su marido. Fueron autores misóginos como Tácito los que dejaron por escrito su odio hacia ella.
Fue así como surgió, a posteriori, la mala fama de malvada e incluso envenenadora que ha perseguido a Livia a lo largo de la historia. Por suerte, la investigación actual la ha liberado de haber asesinado a los herederos de Augusto e incluso al propio emperador.
Livia fue una de las mujeres que tuvo el privilegio de liberarse de la tutela muliebris, por lo que tenía la capacidad de disponer de su propio patrimonio sin que su marido tuviera ningún control sobre él. Ella llegó a ser una gran terrateniente y benefactora del pueblo romano.
Desde entonces cada vez más mujeres de clase alta consiguieron ese mismo estatus por el que podían disponer de su dinero, salir sin su marido y compartir la autoridad con el Pater Familias.
Desde la óptica actual diríamos que se redujo el machismo a costa de mantener el clasismo
A pesar de todo, a historia ha vilipendiado a muchas mujeres romanas de clase alta, las únicas que desgraciadamente han conseguido llegar a los anales -en gran parte "gracias" a sus maridos-.
Casos como los de Agripina, Mesalina o Popea nos muestran cómo la misoginia de los autores clásicos ha podido más que la realidad, relacionándolas siempre con la conspiración o la licenciosidad sexual. La realidad -muy distinta-, había quedado enterrada hasta hace muy poco.
Con el avance del Imperio y con el modelo de Livia y Augusto en mente, surgieron otros ejemplos de parejas de poder compartido como fue el caso de Julia Domna y Septimio Severo. Ella fue apodada incluso Mater Castrorum, por su papel en la administración militar y política.
Sin embargo, hay una gran mayoría de mujeres, que acompaña a otra similar de hombres, que siempre han quedado olvidadas. Todas aquellas que no fueron "importantes" para las crónicas pero que con su esfuerzo y su trabajo levantaron día a día el peso de la sociedad romana.
Por ellas hay que seguir investigando y divulgando cada día la historia de la antigua Roma, para que quienes heredamos el mundo que ellas nos legaron sigamos adelante siendo conscientes de lo que hicieron por nosotras y nosotros.
Feliz día de la mujer a todas. #8Marzo #8M2024

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